Tú, oh Señor, has arrojado al mundo a la duda.
¿Cómo entonces uno puede realizarse cuando uno está tan seducido por Maya?(1-Pausa)
Dice Kabir, abandona el Amor por el veneno; con él la muerte es segura.
Oh ser viviente, llama al Señor, Quien prevalece en todo, y Cuya Palabra te dará Vida para siempre, llevándote a través del mar de la existencia.
Cuando el Señor lo desea, uno tiene confianza en Él,
y su duda y vacilación son aniquiladas.
Uno logra sincronizar su mente y así despertar a la Sabiduría Divina,
y, por la Gracia del Guru, entra en Comunión con el Señor. (3)
En ese Estado, no existe la muerte;
entregándose a Su Voluntad, uno se une con el Señor Dios. (1-Pausa)
Siri Rag del Reverendo Trilochan.
Dentro de uno está el amor inmenso a Maya; y uno se olvida de la vejez y de la muerte.
En la compañía y confianza de sus parientes, el Manmukj insaciable pone su mirada en la pareja de otro. (1)
Pero con la edad, el hijo de la muerte viene con su terrible mensaje,
Y uno se siente impotente ante ella.
Excepcional es aquél que está listo para decir:
“Tómame, mi Señor, en Tu Abrazo,
ven por mí y llévame”. (1-Pausa)
Los demás están perdidos en los placeres, se olvidan del Señor y toman la actitud de que vivirán para siempre.
Engañados por Maya, no recuerdan al Señor, desperdician sus vidas en frivolidades.(2)
Oh hombre, te tocará un sendero duro y terrible en donde no hay ni sol ni luna. Cuando uno deja el mundo,
¿Dónde se quedará entonces el amor a Maya? (3)
Hoy en mi mente, vi al Señor de la Ley.
Sus mensajeros me ahogaron con sus manos poderosas y no podía resistirlos. (4)
Si alguien me convierte en sabio, vería al Señor prevaleciendo en los bosques y en los claros.
Dice Trilochan, eres Omnisciente y Omnipresente, sí, Tú, mi Señor.(5-2)
Siri Rag del Reverendo Bhagat Kabir.
Escucha, oh Pandit, el Único Señor es Maravilloso; nadie puede relatar Su Gloria.
Dios ha atraído a los hombres angelicales, a los devotos de los dioses, a cantantes celestiales, y ha amarrado a los tres mundos con la cuerda de Su Ley. (1)
Dentro de mí resuena la Melodía Divina de la Flauta del Señor;
sí, en Su Presencia la mente es entonada en el Sonido de la Melodía Celestial. (1-Pausa)
La Décima Puerta es la caldera y tiene dos conductos, uno para verter y otro para sacar.
Y de ahí gotea al recipiente dorado de mi corazón el Néctar Ambrosial. (2)
Y mira, maravilla de maravillas, que la respiración sirve como copa para tomármelo.
Extraordinario es el Yogui que logra esto; y si lo logra, ni siquiera un rey alcanza su gloria. (3)
Dice Kabir, tal Luz obtuve del Señor en las alturas, que me llenó con Su Amor.
Y mientras que el resto del mundo está engañado por la ilusión, mi mente está imbuida en la realidad de lo Real. (4-3)