El ser conciente de Dios, es Él Mismo el Señor Sin Forma.
La Gloria del ser conciente de Dios, le pertenece sólo al ser conciente de Dios.
Oh, dice Nanak, el ser conciente de Dios, es el Señor de todo.(8-8)
Slok
El auténtico Santo es aquél que encumbra el Naam, el Nombre de Dios en su corazón,
aquél que ve a su Señor reflejado en todos los seres.
Aquél que Lo adora en cada instante de su vida.
Oh, dice Nanak, un hombre así es capaz de salvar a la humanidad entera, un ser en verdad purificado jamás dejaría que una mentira profanara sus labios; así emancipa a todos.(1)
Ashtapadi IX
Los labios no hablan falsedad en aquél que ama al Señor
y ve al Ser Puro en su mente.
Su mirada no está puesta en la belleza de la mujer de otro,
sirve a los Santos y ama a Dios.
Nunca es tentado a escuchar la calumnia dirigida a otros.
Piensa que él es la peor de las criaturas
y que por la Gracia del Guru abandona su maldad
y se deshace de los deseos de su mente.
Ocupa su pensamiento permanentemente en la propia depuración, disciplina su instinto sexual y se libera de los cinco enemigos.
Dice Nanak, difícil es en verdad encontrar entre millones de hombres a alguien que irradie tal santidad y tal pureza.(1)
El auténtico Vishnuita es aquél que ha alcanzado la Comunión con Dios
y que ve a su Señor a través de los velos del mundo de Vishnú.
Ese hombre cumple con su deber sin pensar en recompensa alguna
y goza de la más pura Fe.
En verdad no anhela los frutos de su labor,
su mente se satisface plenamente en la Alabanza del Señor.
Su cuerpo, mente y espíritu permanecen absortos en la Meditación de Dios,
el Protector de la Tierra, y su proyección íntegra desborda Misericordia a todos.
Ese hombre contempla el Naam, el Nombre del Señor e induce a que otros hagan lo mismo.
Tal Vishnuita vive en Estado de Éxtasis.(2)
El verdadero Bagauti es aquél que dedica su vida a la Adoración del Señor.
Él se abstiene de cualquier apego pernicioso,
y liberando su mente de la duda, reconoce la Presencia de Dios en todo.
Tal hombre cultiva la Compañía de los Santos
y logra purificar su mente de toda falta.
Así es en verdad la vida del Bagauti, quien con mente absorta
se dedica noche y día al Servicio de Dios
y se postra en cuerpo y Alma
a los Pies de su Señor.
Tal Devoto, oh, dice Nanak, alcanza el objeto de su Amor, Dios Mismo. (3)
Un Pandit es aquél que controla su propia mente,
y contemplando el Nombre de Dios,
bebe de Su Esencia.
El mundo entero podría ser sostenido por las enseñanzas de un hombre así;
la Verdad del Señor lo acompaña siempre.
Un hombre así no volverá a sufrir los dolores del nacimiento,
pues conociendo la Verdadera Esencia de los Vedas, los Puranas y los textos Semíticos,
ve al mundo visible contenido dentro del mundo invisible.
Él puede revelar la Sabiduría del Señor a hombres de cualquier casta.
Oh, dice Nanak, me postro por siempre ante tal Pandit.(4)
La Semilla del Nombre se encuentra sembrada en cada corazón;
cualquiera que repite el Nombre sin importar su casta, obtiene la Salvación.
Sólo en la Saad Sangat, la Compañía de los Santos puede aprenderse a pronunciar el Nombre;
es por Gracia Divina que el Nombre se posa en nosotros.
Es por ese Nombre que los necios
y los Manmukjs son conducidos a través del terrible mar de las existencias.
El Naam, el Nombre del Señor sana cualquier enfermedad
y recitando Sus Alabanzas, llega el Júbilo de la Liberación.
Sólo a través del Nombre se alcanza a Dios
y tal conocimiento es obtenido por el Buen Karma, el Divino Designio.(5)
Solamente aquél en cuya mente reside el Señor, merece ser llamado Siervo de Dios.