Rag Asa, Mejl Guru Nanak, Primer Canal Divino, Ashtapadis.
Un Dios Creador del Universo, por la Gracia del Verdadero Guru
Aquéllos que trenzaban sus cabellos lustrosos y la raya divisoria en la cabeza la adornaban de rojo bermellón,
fueron vejados al cortárseles sus trenzas con tijeras y al habérseles llenado las bocas de tierra.
Sí, aquéllos que se regocijaban en sus palacios, ahora no encuentran un sólo aposento, ni siquiera en la plebe. (1)
¡Hosanna a Ti, oh Señor, hosanna! oh Señor Primordial, no conozco
Tu Fin porque cambias Tu Jugada muchas, muchas veces. (1‑Pausa)
Cuando estas bellezas se casaron, sus ilustres esposos se sentaron a su lado,
fueron cargadas y llevadas en palanquines, y brazaletes de marfil lucían en sus muñecas.
En reverencia, les rociaban agua a todos ellos, y abanicos engarzados de joyas eran ondeados sobre sus cabezas. (2)
Cientos de miles de monedas les eran ofrecidas cuando se sentaban
y cuando se paraban, disfrutaban de dátiles, nueces y gozaban de su lecho nupcial.
Pero ahora alrededor de su cuello está una soga, y sus collares de perlas se han roto en pedazos. (3)
Ahora las riquezas y la belleza -que los desviaron del camino del gozo verdadero de su ser interior-son la fuente de su desdicha.
Ahora los soldados vienen con la orden de deshonrarlos y llevarlos hasta el recinto de la muerte.
Sí, si el Señor lo desea, bendice al hombre con Gloria, y si así lo desea también se la quita. (4)
Sin embargo, si hubieran meditado y enfocádose en su Señor ¿por qué tendrían que ser castigados?
Los reyes se han vuelto locos regocijándose en sus placeres,
pero ahora que el decreto de Babar prevalece, las princesas no tienen siquiera un poco de pan para comer. (5)
Tanto los musulmanes como los hindúes han desperdiciado el tiempo, y ahora, sin bañarse y sin tener arreglada su cocina,
¿cómo puede la mujer hindú untar la marca de azafrán en su frente?
Quienes no meditaron en Ram en su tiempo, ahora no son aceptados ni aun gritando Alá. (6)
Algunos guerreros regresan a sus hogares y otros les preguntan acerca de sus parientes en el campo de batalla;
sí, en el destino de algunos está escrito que cuando se van sus esposos a la batalla, sufrirán la separación el resto de sus vidas.
Dice Nanak, lo que el Señor desea, eso sucede; piénsalo por ti mismo y di, ¿qué puede hacer el hombre por sí mismo? (7‑11)
Asa, Mejl Guru Angad, Segundo Canal Divino.
¿En dónde están los establos, en dónde los caballos, dónde los instrumentos y las flautas,
dónde están las fundas de las espadas, dónde las carrozas, los uniformes
de gala de los soldados, dónde está la cristalería, los espejos, los bellos semblantes? No veo nada ante mí. (1)
Este mundo Te pertenece, oh Señor; eres su Maestro.
Estableces y desestabilizas todo en un instante, y utilizando el espejismo de las riquezas, divides a los hermanos. (1‑Pausa)
¿En dónde están los hogares, las mansiones, los magníficos sáris,
en dónde las bellas novias recostadas en sus alcobas tan acogedoras que al verlas hasta el sueño se desvanece,
en dónde están las hojas de betel y sus marchantes, en dónde están los harems? Todos se han desvanecido como sombras. (2)
Muchos, oh muchos han sido consumidos y destruidos por sus riquezas,
las cuales no pudieron juntar sin incluir la maldad, ni pudieron llevarlas consigo a través de la muerte.
A aquél al que el Señor desea destruir, de lo primero que lo despoja es de la Virtud. (3)
Escuchando de la invasión de Babar el Mongol, millones de Musulmanes rezaron para detenerlo,