Guyeri, Mejl Guru Aryan, Quinto Canal Divino, Chau-Padas.
Un Dios Creador del Universo, por la Gracia del Verdadero Guru
Oh mi mente, por qué piensas en una vida de esfuerzos vanos e innecesarios cuando
Dios Mismo se preocupa de tu cuidado. Aun la misma piedra es cuidada por Dios. (1)
Oh Maestro de Maya, aquél que se unió a la Sociedad de los Santos,
nadó a través de las existencias. A través de Tu Gracia recibió el Éxtasis Supremo y la madera seca floreció. (1‑Pausa)
Ni madre, ni padre, ni hermanos ni esposo son lo importante; es sólo Dios Quien da Sustento a todos.
¿Por qué, oh vida, corrompe la preocupación tu mente? (2)
Las golondrinas viajan miles de millas dejando sus críos atrás.
¿Has alguna vez pensado en esto?, ¿Quién los alimenta y les trae su comida? (3)
Dios es Quien los conserva siempre en Su Mente. Los Nueve Tesoros, los Dieciocho Milagros, todos ellos están en las Palmas de Sus Manos.
Oh Señor, Nanak ofrece su ser en sacrificio a Ti, por siempre y para siempre, aun sin conocer Tu Extensión ni Tu Expansión. (4‑1)
Guyeri, Mejl Guru Aryan, Quinto Canal Divino, Chau-Padas.
Un Dios Creador del Universo, por la Gracia del Verdadero Guru
Los hombres del mundo están involucrados en los seis pasos de prácticas religiosas,
pero en su interior no han limpiado la escoria del ego. Y sin el Guru, pierden el juego de la vida. (1)
Oh mi Maestro, sálvame en Tu Misericordia, de entre millones,
extraordinario es el Devoto de Dios; todos los demás sólo comercian con Él. (1‑Pausa)
He leído los Shastras, la Biblia y los Vedas; todos dicen todo,
excepto que sin el Guru uno no es emancipado. (2)
Aquéllos que han vagado por todo el mundo y que se han bañado en todos los santuarios,
meditan día y noche de mil maneras, pero están envueltos aún por la oscuridad sin el Verdadero Guru. (3)
He vagado por el mundo y ahora sólo busco el Refugio a las Puertas del Señor.
Y mira, Él ha destruido mi naturaleza malvada y al iluminar mi intelecto, me ha salvado a través del Guru. (4-1‑2)
Guyeri, Mejl Guru Aryan, Quinto Canal Divino.
El Nombre del Señor es mi Alabanza, el Nombre del Señor es mi vida austera. El Nombre del Señor es mi alimento.
Y así mi mente no se olvida ni siquiera por un momento del Señor. Su Palabra la recibo de la Sociedad de los Santos. (1)
Oh madre, tu hijo está de regreso en el hogar habiendo ganado el grandioso Tesoro del Nombre del Señor.
Y ahora él Lo alaba tanto en el sueño como en el descanso. (1‑Pausa)
En el Nombre del Señor me baño; es mi Sabiduría y el objeto de mi Meditación.
La Riqueza del Señor es mi barca y La Riqueza del Señor es mi lancha y El Señor, Jar, Jar, es el Barco para llevarme a través. (2)