Un Dios Creador del Universo, por la Gracia del Verdadero Guru
Asa, Palabras de Siri Nam Dev yi.
En el Uno y en los muchos Él prevalece y lo compenetra todo y donde sea que volteo a ver, a
hí Él está. El espejismo reluciente de Maya engaña a todos, pero extraordinario es aquél que lo reconoce. (1)
Dios es todo, Dios es todo, y no hay nada más que uno pueda ver.
Así como el hilo contiene engarzadas cientos de miles de cuentas, así el Señor está entretejido, trama y urdimbre en el mundo. (1‑Pausa)
Las olas, la espuma y las burbujas no se encuentran separadas del mar;
así es el mundo de los cinco elementos, el Teatro del Señor Trascendente. Reflexiona en esto; no se puede separar el uno del otro. (2)
Ilusión, duda y objetos imaginarios los ve uno como verdad,
pero instruido por el Guru, ahora añoro sólo las buenas acciones, porque cuando desperté, mi mente se reconcilió con el Señor. (3)
Dice Namdev, reflexiona en la Creación del Señor
y conoce que el Único Señor está en lo profundo de cada corazón. (4‑1)
Asa
Podré llenar una vasija de agua y bañar a un ídolo ahí, pero millones de especies ensucian las aguas.
Oh hermano, ¿cómo podría limpiar al Señor? (1)
Donde sea que voy, veo a mi Maestro;
Él se divierte y se regocija siempre en Éxtasis. (1‑Pausa)
Podría traer flores, agitar guirnaldas y ofrecerlas al ídolo,
pero la fragancia de las flores fue chupada ya por la abeja negra. ¿Cómo podría entonces complacer a mi Señor? (2)
Podría cocer arroz en leche y ofrecer el pudín al ídolo, pero la leche fue probada primero por el becerro.
¿Cómo podría complacer al Señor así? (3)
Aquí y allá está el Señor; sin Él no hay nadie más en el mundo.
Así Namdev saluda a su Señor en el interior de todo, pues el Señor prevalece y lo llena a uno y a todos. (4‑2)
Asa
Con mi mente como el metro de madera, con el Nombre del Señor en mi lengua como tijeras,
mido y corto las amarras de la muerte. (1)
¿Qué tengo que hacer con la distinción de casta?
Yo sólo alabo el Nombre del Señor. (1‑Pausa)
Tiño mi ser en el Nombre del Señor y coso al Señor en mi corazón,
pues no puedo vivir sin el Señor ni por un momento. (2)
Lo adoro y Lo alabo,
y noche y día habito sólo en mi Dios. (3)
Con el hilo dorado de la mente y con el hilo plateado del Señor,
coso al Señor, el Dios, en mi corazón. (4-3)
Asa
La serpiente cambia de piel pero no de veneno; l
a garza fija su atención en el agua, pero sólo para engañar. (1)
¿Por qué y para qué haces tu recitación y tu meditación
cuando tu mente no está purgada de la culpa ni de la vergüenza? (1‑Pausa)
Quien se alimenta como león matando la vida,
es conocido como el dios del engaño. (2)
El Maestro de Namdev ha calmado mi lucha interna;