sólo podrás hallarla en la Compañía de los Santos.
Las buenas acciones por las que esperas obtener la Gloria,
sólo la obtendrás en el Santuario del Señor.
Si te encuentras afligido por alguna enfermedad para la cual no has hallado cura,
aplica el Naam, el Nombre del Señor como remedio y así obtendrás alivio.
De todos los tesoros, el más grande es el Naam.
Medita en Él y serás aceptado en la Corte del Señor. (2)
Instruye tu mente con el Naam, el Nombre del Señor,
para que deje de divagar y encuentre la Paz.
Ningún daño ha de tocar al hombre
que sienta en sí mismo la Presencia de Dios.
Los tiempos están ardiendo y sólo el Nombre puede refrescarte;
medita en Él y encontrarás Paz Eterna.
Absorto en el Nombre, todo miedo es vencido
y se ilumina la mente.
El hombre alcanza entonces la inmortalidad
y no vuelve a ser acechado por la muerte.(3)
El verdadero Sirviente de Dios vive inmerso en la Esencia Divina,
mientras el farsante se ocupa en vanas actividades
que lo atan permanentemente a la rueda de nacimientos y muertes.