y lo único que le aguarda es la muerte.
El calumniador del Santo no encuentra lugar de descanso,
a menos que el mismo Santo interceda por él para que sea unido al Señor.(4)
El que calumnia a un Santo, es truncado a mitad de su carrera
y nunca podrá concluir nada.
Es conducido a divagar por el desierto
y en vano busca el camino sin poder encontrarlo.
Parece estar vacío por dentro
como si fuera un cadáver;
su vida pierde las raíces
y no le queda más que cosechar lo que ha sembrado.
El calumniador del Santo no puede ser salvado por nadie mas,
Sólo el Santo,por su Infinita Gracia es capaz de salvar a un hombre así.(5)
El que calumnia un Santo, aúlla de dolor;
como el pez que fuera del agua se retuerce para respirar.
Quien calumnia al Santo está hambriento siempre
y nunca se satisface,
así como el fuego no se satisface con el combustible.
Quien calumnia al Santo, termina sus días en la soledad,
abandonado como la semilla de sésamo dejada en el campo.